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Espacio de Victoria RebolloTener ilusiones no es tan malo.
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October 26 21-Septiembre-2007 Un intento no del todo fallido, Las Vegas....A las 7:30 h. decidí vestirme para bajar a la entrada del hotel, con ánimos de informarme sobre Milla. Bajamos para buscar al autobús que nos llevaría al Grand Canyon. Pero, al ver que el autobús no llegaba, le pregunté sobre la permanencia de Milla Jovovich en el hotel al botones (pues a la izquierda de las puertas, con el punto de vista desde el hotel, había un mostrador donde se recogían las maletas). Este intentó ayudarme mirándolo en un ordenador (creo), pues sabía español a pesar de no parecer mexicano, pero no me pudo decir nada, pues esa información no la tienen ellos, tan solo me indicó la puerta VIP por donde siempre salen los famosos que se hospedan en el hotel, que estaba algo más alante. José intentó buscar el autobús por todos los rincones del parking de hotel, e incluso preguntó a la policía. Yo le di mi número de teléfono móvil al botones y a otro trabajador, Scott, que también intentó ayudarme accediendo desde su ordenador, en una pequeña sala privada donde tenía su despacho, a los datos del hotel, sin conseguir nada a cambio (éste estaba en la puerta VIP, de donde el botones me dijo que saldría la actriz). José continuaba con una absurda búsqueda del autobús, pero no lo encontró. Decidió irse a la habitación, dando por perdido el viaje. Yo continué preguntando por Milla (el guardacoches, un chico negro, me aseguró que la actriz continuaba aún en el hotel). De hecho pregunté a mucha gente, pero 20-Septiembre-2007 El día que yo pisé la “red carpet”El mejor día de mi vida, la esperada película sería vista unas horas más tarde. Me levanté feliz pues no era un sueño el que vivía, en realidad, sería testigo de que Milla Jovovich es real… Todo (como el resto de los días) estaba planeado. Sabíamos qué haríamos en cada momento, así que comenzamos el día como mejor pudimos, yendo a desayunar. Tras el desayuno fuimos a cambiar el dinero en el hotel (donde hablamos con una mujer que decía haber estado en España) y paseamos en busca de una contratación del famoso y esperado viaje a Grand Canyon. También compramos souvenirs como camisetas, llaveros, etc. y contratamos (en otro lugar al escogido) el viaje, entregando los datos y 70 dólares. Más tarde regresamos al hotel y fuimos nuevamente a comer al buffet, ya que por la noche comeríamos en la fiesta en caso de tener hambre. Tras la comida fuimos a la registración VIP y decidimos reservar para las 21:00 la cena en Strip House. Minutos más tarde, aproveché para comprar unas cosas (una taza con el siguiente escrito: What happends here, stays here) en la tienda donde anteriormente habíamos comprado el agua. Regresé a la habitación y, a las 18:00 h de la tarde (minutos arriba, minutos abajo) empezamos a prepararnos para la gran noche. En primer lugar se duchó él. Yo preparé mi ropa en el mismo momento. Pronto empecé a ducharme y, mientras tanto, Jose aprovechó para curiosear el ambiente una vez se vistió con un traje negro de líneas coloniales, una camisa y unos zapatos del mismo color. Tras asearme me vestí con un vestido negro palabra de honor que estrené en aquel momento y unos zapatos de tacón con el mismo tono oscuro. Por fin llegó el momento, bajamos a la planta M, donde se vería la película (en el lugar donde fue el show de música Stomp Out Loud). Al acercarnos pudimos apreciar a mucha gente en la puerta de dicho lugar. También había muchas chicas vestidas con el vestido rojo con el que Alice aparecía en la primera (y tercera) parte de la saga. Nos acercamos a un mostrador (una mujer nos informó) que habían puesto junto a la entrada y les di mi nombre, dándome un hombre a cambio un sobre con las entradas de la fiesta y los tickets de la película. Una mujer que trabajaba allí nos confundió con actores. Sin saber lo que hacer, nos acercamos a una especie de alfombra roja entre mucha gente y entramos tras enseñarles a los de seguridad los tickets. Avanzamos, quedando atrás a los curiosos y apreciamos a un grupo numeroso de fotógrafos que rodeaban un gran cartel promocionando la película y, justo delante, aprecié a la reina de la fiesta, el motivo de mi viaje, la culpable de mi visita al hotel, mi actriz favorita y eterna ídolo... Milla Jovovich, preciosa, algo sobrepasada físicamente (comparado a lo que nos tiene acostumbrados). Pero, de igual modo, sus ojos atraían todas las miradas. Su siempre guapo compañero de rodaje en las dos últimas partes de la saga, Oded Fehr, le acompañaba en la pose de fotos. Minuto después de contemplar ligeramente a la protagonista de Resident evil nos adentramos a la entrada del lugar, donde había bastante gente invitada (Lo cierto es que los estilos eran muy diversos. Algunos estaban muy arreglados, otros… lo estaban menos. En fin, los americanos no es que se caractericen por su elegancia, ya que sus niveles estéticos no superan a los europeos). En la entrada de la Premier, pudimos ver infinidades de chuchearías, palomitas y cámaras frigoríficas con personal que te facilitaba bebidas para que la gente disfrutara de principio a fin de la película. En el centro, a parte de otros lugares, estaba expuesta una zona de cosas comestibles preparada y decorada con claquetas, etc. Nos aproximamos pronto a las puertas que comunicaban con el espacio preparado para ver la película y entramos por la de la derecha, donde había una mujer con el pelo rubio (creo recordar que era la misma que nos atendió el día anterior en el show). Les mostramos los tickets de la película y nos dejó pasar sin ningún problema, ya que en la otra puerta un hombre negro acompañado de otro estaba pasando una especie de "detector de cámaras" por las personas invitadas para prever el pirateo. Al entrar tras pasar un pasillo, pudimos apreciar mucha gente ya sentada. Le enseñamos los tickets a otra mujer de la seguridad del hotel y nos indicó dónde estaban nuestros asientos. Caminamos hasta donde nos pareció entender y una vez más nos encontramos con otro miembro del hotel que intentó ayudarnos sin conseguirlo. Nos paseamos por las filas e incluso fuimos informados por una mujer mayor que nos intentó situar. Minutos después le preguntamos a otra chica y ya nos situamos cerca de donde en realidad eran nuestros asientos hasta que ésta última nos dijo finalmente nuestro verdadero lugar. Pues ya más centrados, pasamos por una pareja mayor y una pareja de jóvenes japoneses y, junto a ellos, nos sentamos (numero veintitantos de la fila R). Yo me situé al lado de la chica japonesa, que decía haber ido por su empresa, que le había dado las entradas. José se sentó a mi izquierda. La japonesa nos confundió con novios (como casi todos) y nos costó bastantes explicarle que éramos primos, pues no nos entendía. Más tranquila, eché una mirada general y pude apreciar las diferentes clases de personas, desde niños hasta ancianos, pasando por adultos de todos los estilos, todos ellos preparados para presenciar el gran estreno. Estábamos en la parte superior de la derecha (vista de frente al escenario), a pesar de haber otra pequeña planta también completa (creo). El día anterior nos habíamos puesto en la parte inferior, pero esta vez no pues se pondrían ahí los actores. Por la puerta del lado izquierdo, por dónde nosotros habíamos entrado (vista de frente al escenario), pudimos ver como un miembro del hotel sostenía un ramo de flores blancas para entregárselas a una muy embarazada actriz. José decidió salir para fuera por algún motivo que desconozco (supongo que fue a por bebidas o chuchearías). Al poco tiempo regresó con alguna cosa para beber y una claqueta que cogió, quedándome yo mientras tanto con la pareja japonesa. Ya eran las 19:30, pero la gente no había completado todos los asientos, por lo que todavía faltaba algo de tiempo para que empezara la película. La chica japonesa que estaba a mi lado llevaba una cámara fotográfica profesional, por lo que decidí subir a la habitación a por la nuestra. Fui corriendo, aprovechando que el revuelo que todavía no estaba asentado. Ya no estaban los actores fuera, haciéndose fotos, así que por eso decidí darme aun más prisa. Subí a mi habitación y cogí la cámara de fotos, regresando inmediatamente al lugar de la premier. En el ascensor me encontré con un señor que me enseñó su reloj, ya que me preguntó si iba a la premier, pues ya eran las 19:40. Al entrar por la puerta, aprecié que ya no había nadie, que estuviera invitado, a las afueras. Entré y volví a mi asiento. Después nos pusimos a hacernos fotos con los japoneses. Más tarde, comenzó la película. Me impresioné bastante cuando pude presenciar cómo vivían los americanos el cine, ya que cuando salió por primera vez Milla en pantalla al cabo de algunos minutos, los americanos empezaron a aplaudir y gritar como solo en las películas yo había visto. También cuando Alice lo pasaba mal, le pegaba a alguien o mataba a algún zombi el cine se convertía en un lugar alborotado…en fin, me encantó. Después de ver la película, la gente pasó directamente a la fiesta, cosa que nosotros no hicimos, pues decidimos ir a la habitación, donde cogí las primeras películas de la saga. Mientras tanto, estaba en la fiesta Milla Jovovich, muy embarazada, que se fue poco antes de que yo llegara para descansar. Más tarde fuimos a la fiesta, en la planta 6, en la piscina (pero ésta no estaba a la vista). Se entraba por un pequeño apartado decorado con muñecos zombis. En la fiesta había mucha gente. Alguna mesa, apartados para comer, y un pequeño escenario cerrado en el centro (aprox.). También había algún famoso, pero los demás estaban al subir unas escaleras, lugar privado, claro. Fuimos a hacernos alguna foto en el panel de Resident evil: Extintion. Poco después conocimos a un solitario mejicano, pregunté por Milla, que me aseguraron que volvería más tarde y fue cuando nos encontramos con Silvestre Stallone, que me rozó por casualidad cuando intentaba reunirse con los demás famosos en ese lugar privado, acompañado por muchos guardaespaldas. Pronto entraron 3 chicas (guiadas por un hombre calvo con cierto aire…) vestidas con solo unas bragas y pintadas de camuflaje. También entró (acompañada por el mismo) una mujer vestida con la misma y escasa ropa, pero con menos maquillaje, imitando a un zombi lleno de sangre. Todas ellas se colocaron en plataformas donde bailaron (la última, se colocó sola). Por allí había más chicas, vestidas con camisas de sisa negras con el nombre de la película, oscuras gorras verdes con el mismo texto, pantalones cortos con unas rotas medias de red y botas, homenajeando también a la película y codeándose con los invitados. Más personajes vestidos de otro modo se dejaban ver por la fiesta. Pronto empezó un pequeño e impresionante show en la barra. Comenzaron a subirse chicas vestidas cada una de ellas de un modo distinto a la otra pero con la misma intención de homenajear. Empezaron a bailar e impresionaron a los invitados, en los que me incluyo. José continuó con su afición a la barra. A continuación comenzó a llover, sin poderse evitar alguna huida por parte de los invitados. Cesó la lluvia y continuamos con la fiesta, pero comenzó de nuevo a llover más fuerte, lo que provocó una salida inmediata de los famosos por delante nuestra (ya que decidimos esperarnos en un pequeño kiosco donde también se repartían bebidas). Fue ahí donde conocimos a unos chavales de Madrid que estaban allí por los padres de uno de ellos. Les habían regalado las entradas de la premier y de la fiesta un chino (según nos dijeron). Nos enseñaron fotos de Grand Canyon y nos aconsejaron ir. Nos fuimos pasillo abajo (a las 23:30 h.), abandonando el lugar por la lluvia y nos fotografiamos con la pareja de japoneses y los madrileños. Después bajamos al casino y nos fuimos al Heart bar. Más tarde me fui a la habitación y decidí cambiarme de ropa y lavarme el pelo. Decidimos bajar al casino más tarde, donde nos encontramos con los de Madrid. Nos recorrimos los hoteles de los alrededores, y dormimos mucho más tarde. 19-Septiembre-2007 Un amanecer con vistas insólitas en otro mundo diferenteMinutos antes de las 9:00 nos levantamos. Bajamos a atención para VIPs y Nancy, una chica que sabía hablar español, nos explicó mejor todos los privilegios que el día anterior no habíamos entendido en inglés. E incluso hicimos algunas reservas y nos informamos sobre el viaje al "Gran Cañón" en la planta más baja (por donde entramos por primera vez), la L. Más tarde desayunamos en el "Spice Market Buffet", el mejor buffet de Las Vegas (según afirmaban algunos carteles). Allí pudimos apreciar los diferentes apartados para todo tipo de comidas (menos la española) como: "Salad" (frutas), "Italian" (italiana), "Soup" (sopas), "Asian" (asiática), "American" (americana), "Mexican" (mejicana)… Después salimos a recorrer la ciudad y preguntamos por más lugares donde poder reservar un viaje al "Gran Cañón" para el viernes. Nos fotografiamos y nos grabamos por zonas impresionantes que recordaban u homenajeaban a otras ciudades importantes como New York, Venecia, París… Pudimos, también, observar hoteles como: "Monte Carlo", "Caesars Palace"...instalados en la calle central de Las Vegas, la calle "Boulevard", donde también estaba nuestro hotel. A continuación regresamos al hotel y, tras comprar agua en una tienda de souvenirs del hotel (ABC), acudimos a la habitación. Un poco más tarde, yo bajé al casino para intentar cambiar el dinero. Ni siquiera lo intenté, pero decidí no arriesgarme a expresar mi escaso inglés para que me exigieran ser mayor de edad. Caminé por el casino y, poco después, regresé a la habitación. Pensamos en comer en el buffet y prepararnos para el show de música al que me habían invitado. Pero acudimos al show a las 19:55: Stomp Out Loud (espectáculo de unos diez jóvenes que consistía en hacer música con todo tipo de materiales). Al llegar a la puerta, solo tuvimos que entregar nuestros pasaportes para que nos dieran las entradas. Al salir de dicho lugar (del que hay que decir que nos encantó e impresionó el decorado exclusivamente formado para el espectáculo y situado en la planta M) visitamos el Extra Lounge para pedir agua, pero los camareros me pidieron el pasaporte y me impidieron la entrada al bar. Poco después acudimos al apartado de registros VIPs para preguntar por la desaparecida maleta de José (a las 21:30 h.). Nos informaron de que ya estaba en el hotel y que nos la subirían enseguida. Regresamos a la habitación y un joven mexicano nos entregó la maleta. Le propina y le preguntamos dónde estaba el movimiento nocturno y nos aconsejó del hotel Luxor. José se puso un cinturón con los colores de la bandera de España. Más tarde salimos para visitar la ciudad de noche, completamente decorada de luces y de gente paseando y disfrutando de las vistas, donde nos hicimos fotos Más tarde llegamos al hotel y nos dormimos. 18-Septiembre-2007: Partimos rumbo a la ciudad del derroche.Alas 7 de la mañana noto que José se levanta para ducharse. Yo me levanto también para preparar las cosas de mi ducha a las 7:25 aprox. Tras ducharme, José insistió en que desayunara y lo hice rápidamente junto a él. Poco después, nos dirigimos al metro y nos pusimos rumbo al aeropuerto. Llegamos al aeropuerto a las 9:00 aprox. y avanzamos hasta el mostrador para facturar las maletas, donde nos pidieron la dirección del hotel donde nos hospedaríamos (Planet Hollywood Resort & Casino), el código postal del país, etc. Inmediatamente llamé a Carmen Gallego y le pregunté por dichos datos. Al poco tiempo Carmen me llamó y me facilitó todos los datos que le había pedido. Regresamos al mostrador de facturación y le cedimos los datos a la chica sudamericana que nos atendió de la compañía "KLM" (donde viajaríamos) y más tarde, nos facturó las maletas y nos dio los billetes de avión de las próximas escalas. Avanzamos, ya más tranquilos, hacia la sala de espera (llena de japoneses), donde estaba la puerta que comunicaba con el avión en el que despegaríamos a las 10:40 según el billete. Entramos en el avión y nos sentamos en la misma fila, pero en asientos separados. Yo me senté entre dos chicas jóvenes y mi primo entre una japonesa y un hombre. La mujer de mi derecha, era rubia, tendría unos veintitantos años y ultimaba su reunión en Ámsterdam, a donde iba el avión. Creo que había estudiado ingeniería aeronáutica (relacionado con los aviones). Me contó que su novio era español y que ella era francesa y sabía inglés, español y francés. La otra joven era de Valladolid. Vestía hippie, leía un cómic japonés y me dijo que trabajaba y estudiaba en Japón. A ambas les conté mi destino y me ayudaron a superar mi primer viaje en avión. Nos pusieron de comer unos sándwiches envasados y una Coca Cola. A la 13:15 llegamos a Ámsterdam y me despedí de ellas. La japonesa (hablaba un español escaso), acompañante de José, caminó con nosotros por el aeropuerto, pero la dejamos para coger nuestro próximo vuelo, que despegaba a las 14:10 hacia Memphis. Pronto encontramos la entrada para subir al otro avión y, tras aguantar algunas absurdas preguntas como cuándo habíamos hecho las maletas, nos dejaron pasar al avión. Esperé a que José se preparara en el baño y emprendimos rumbo a América en un avión grande dotado de un dvd por persona con música, juegos y películas como: Los 4 fantásticos y silver surfer o Piratas del Caribe: En el fin del mundo. Eran 2 pasillos divididos en filas de 2, 4 y 2 asientos, donde José y yo no estábamos juntos pero el acompañante de éste me cedió su asiento. Las azafatas del vuelo eran muy mayores y apenas entendían nuestro inglés.Nos dieron bebidas y algo de comer como unas galletas saladas y una especie de filete acompañado de una ensalada. Llegamos a las 17:00 horas (en Memphis), dejando atrás casi 10 horas de vuelo para cruzar el charco (océano). En el aeropuerto de Memphis conocimos a una pareja de rumanos ya mayores que iban a Las Vegas también. Yo facturé mi maleta y a José le informaron de que se le había perdido, por lo que debía esperar a llegar a las vegas. Al menos le regalaron un neceser con cosas personales e imprescindibles como una maquinilla de afeitar, una camiseta, un cepillo de dientes…El avión debía de salir a las 19:50, pero salimos un poco antes de las 21:00. Ya teníamos demasiado sueño, no aguantamos despiertos. Ni siquiera pude ver el despegue. José estaba dormido, pero yo desperté inconscientemente y fue cuando vi la ciudad llena de luces en medio de la noche obscura. Por fin llegamos al aeropuerto de Las Vegas a las 22:00 horas de allí (3 horas menos que Memphis), teniendo que haber legado a las 21:20 pues el vuelo duraba unas 3 horas y media. Tras coger un pequeño metro para ir a por las maletas a otro lugar pudimos darle mi maleta al chofer, que nos esperaba en un lugar impresionante, lleno carteles publicitarios, con un papel donde ponía BOTE. Charles, que así se llamaba el chofer, nos acompañó hasta la salida del aeropuerto, donde estaba la limusina y, hasta llegar a ella nos dijo: "Las Vegas never closed, never sleep". Nos montamos en la limusina y, viendo toda la hermosa ciudad, llegamos hasta el parking de Planet Hollywood Resort & Casino, mi futuro alojamiento.Charles nos dejó en la entrada y se marchó. Allí pudimos apreciar coches grandes y caros (limusinas, 4x4…) reservados para los adinerados huéspedes.Nosotros preguntamos (en inglés, como no) en recepción para que nos dijeran qué debíamos hacer o a donde debíamos ir. Supimos ir hasta el ascensor, donde había seis en cada pasillo, y llegamos hasta dos plantas más arriba (de la L a la M), donde encontramos el apartado saloncito exclusivo de personas con alojamiento VIP. Allí nos informaron sobre nuestra estancia y nuestros privilegios como ir a la premier, a los shows o a restaurantes y buffets (dándonos 10 tickets para comer en el buffet). Compuesto por una zona de espera con dos sofás a la derecha de la entrada y dos escritorios a la vista para atender al personal (con nosotros siempre fueron muy amables). Ya en el ascensor (con un impresionante espejo y una panorámica de 32 pulgadas en el techo), donde nos acompañó un hombre, nos dirigimos hasta la planta 36, donde estaba nuestra habitación, la 3644. Salimos del ascensor y caminamos hacia la izquierda por el pasillo hasta pasar por unas 6 o 7 puertas y situarnos en nuestra habitación, a mano derecha. Abrimos con la tarjeta la puerta y nos encontramos con: un pequeño pasillo de frente a la entrada con dos puertas estrechas a la derecha y un gran espejo en la pared a la izquierda. Más adelante y de frente un enorme ventanal desde donde se veía toda la ciudad y, a la izquierda, un mueble grande con una tele de plasma de unas 32 pulgadas. A la derecha había una inmensa cama súper cómoda con un edredón nórdico blanco y una mesilla a cada lado. Al lado de la cama había un escritorio. El baño estaba dotado de un lavabo y un gran espejo que cerraba la pared de la izquierda, un pequeño jacuzzi de frente a la puerta y, a la derecha, un cuarto con un retrete y una ducha al lado. Primero se duchó mi primo mientras yo planchaba mi ropa. Más tarde aproveché para probar el minúsculo jacuzzi y, a la 1:00 aprox. De la madrugada nos dormimos tras haber puesto la tele para ver algún canal. 12-Septiembre-2007:Todo puede llegar, pacienciaLa ilusión se había acabado en mí. Además, este día era el indicado para un nuevo comienzo de los temidos estudios. Puse el despertador para despertarme a las 11:00, ya que una hora después presenciaría mi nueva clase en el instituto. Inesperadamente, el móvil comenzó a sonar a las 10:00 aprox. Me desperté y miré adormilada el móvil pensando: "¿Quién será el payaso que no tiene otra cosa que hacer más que molestarme…?" Era el mismo número que el día anterior me había dado la noticia. Tosí y agudicé mi voz ronca. "¿Si? dije, "¿Victoria?" escuché, "Si, soy yo". "Soy Carmen Gallego, que me he informado de si podías ganar el concurso y me han dicho que sí, que no hay ningún problema". Fue ese momento cuando empecé a temblar… "Ah, va-vale"tartamudeé. A continuación le di todos los datos que me pidió (Nombre, apellidos, dirección, DNI, fecha de nacimiento, nacionalidad, número de pasaporte y fecha de caducidad del mismo) míos y de mi primo. Me informó sobre el viaje (también me envió varios correos), me dio su número de teléfono y su correo electrónico. Poco después fui difundiéndolo por mi entorno más cercano, pero la noticia llegó más a allá de lo que yo llegué a decir…
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